«Santo Domingo Este.» — Lo que alguna vez se presentó como un modelo de recuperación urbana y saneamiento comercial, ha vuelto a convertirse en el epicentro de la insalubridad y el caos. El sector Los Mina, uno de los más populosos y emblemáticos de Santo Domingo Este, enfrenta hoy una crisis profunda. El mercado central está nuevamente inundado y sepultado bajo montañas de basura, mientras que la histórica «»Bomba de Los Mina»» ha sido abandonada a su suerte, permitiendo el regreso de las invasiones informales y la arrabalización. Esta doble debacle representa un retroceso contundente en la gestión del alcalde «Dio Astacio», quien parece haber dejado morir los principales activos urbanos de la zona.
Del rescate al abandono: El Mercado de Los Mina
Durante la gestión de Juan de los Santos, el mercado llegó a un punto tan crítico que las autoridades sanitarias ordenaron su cierre definitivo. La estructura estaba condenada por el deterioro físico, la falta de higiene y la proliferación de vectores.
Fue «Manuel Jiménez» quien logró el verdadero rescate. Con decisión y mano firme, detuvo la orden de cierre y ejecutó un plan integral: limpieza profunda, reordenamiento de puestos, mejora del drenaje y vigilancia constante. Bajo su administración, Los Mina dejó de ser una vergüenza pública para convertirse en un mercado funcional y digno.
Sin embargo, con la llegada de «Dio Astacio», ese progreso se ha evaporado. Lejos de mantener los estándares alcanzados, la actual gestión ha permitido que el mercado regrese a sus peores días. Pasillos convertidos en ciénagas, acumulación de basura sin recogida y el regreso del temor al cierre sanitario son ahora la realidad diaria. Los comerciantes, que hace poco celebraban la recuperación, hoy solo expresan frustración y preocupación: «Volvió el miedo a las enfermedades y al cierre definitivo».
La Bomba de Los Mina: De esquina recuperada a territorio invadido
Si el mercado es el corazón comercial del sector, la «Bomba de Los Mina» era su rostro urbano. Durante años esta esquina emblemática estuvo tomada por la informalidad, con estructuras precarias, vendedores ambulantes y caos vehicular que la convirtieron en un peligroso cuello de botella.
Nuevamente, fue «Manuel Jiménez» quien lideró su rescate. Se recuperaron aceras, se instaló mobiliario urbano, se ordenó el tránsito y se estableció un control firme para impedir el regreso de la invasión. La Bomba se transformó en un ejemplo de cómo la autoridad municipal puede devolver dignidad al espacio público.
Hoy, bajo la gestión de Dio Astacio, ese esfuerzo se ha desmoronado. Las invasiones han regresado con fuerza. Estructuras ilegales brotan nuevamente, ocupando aceras y vías, mientras los vendedores informales recuperan terreno sin oposición. La ausencia de fiscalización municipal es evidente. Lo que era una esquina organizada y transitable se ha convertido otra vez en un laberinto de puestos improvisados y basura, donde los peatones se ven obligados a caminar por la calle.
Un claro síntoma de gestión deficiente
El colapso simultáneo del Mercado y de la Bomba de Los Mina no son hechos aislados. Son la manifestación de una administración desconectada de las necesidades básicas de mantenimiento y orden. Mientras se priorizan otras obras, el cuidado cotidiano de los espacios públicos esenciales ha sido abandonado.
Rescatar un espacio requiere esfuerzo inicial; «mantenerlo exige constancia y autoridad». La gestión de Manuel Jiménez demostró que era posible. La de Dio Astacio demuestra que, sin voluntad de continuidad, los avances se derrumban con rapidez.
Exigen acción inmediata
Vecinos, comerciantes y líderes comunitarios reclaman una intervención urgente en ambos frentes. No bastan limpiezas superficiales ni operativos aislados. Se necesita un plan sostenido de mantenimiento, ordenamiento y control que impida el regreso cíclico de la insalubridad y el caos.
El retroceso en Los Mina es una boleta de calificación dura para la actual administración. La pregunta que flota en el aire es directa: ¿Tendrá Dio Astacio la capacidad de rectificar el rumbo y recuperar la dignidad del Mercado y la Bomba, o Los Mina está condenada a esperar otro “salvador” en el futuro?
Por ahora, entre el agua estancada del mercado y las aceras invadidas de la Bomba, la respuesta luce lejana.







